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Actualización de Kubrick Alquímico
La versión del presente artículo, que fue difundida
por la web en forma clandestina, no es el artículo
que yo tenía la intención de publicar. Ésta
es la versión oficial del autor.
Desde que escribí el artículo a comienzos de
abril de 1999 he recibido miles de e-mails y correos
sobre mi interpretación de este gran clásico
del cine. Algunos estaban en vehemente desacuerdo con mi análisis
y otros lo consideraron extremadamente iluminador y creo
que ello ha contribuido a resaltar la posterior exhibición
de la película.
Kubrick falleció unas semanas antes de que yo decidiera
escribir el artículo y, en ocasiones, me pregunto
si acaso no fue su gran espíritu el que me guió desde
el más allá. Si bien siempre he sido un admirador
de 2001, un sábado por la mañana me senté y
vi con mi ojo mental la mayor parte de lo que veremos en
este artículo. A las pocas semanas de esta revelación
se estrenó la última película de Stanley ‘Eyes
Wide Shut’ (Ojos Bien Cerrados). Esta película
altamente maligna es una prueba de la ‘obsesión’ de
Stanley por lo oculto y sencillamente le proporciona mayor
credibilidad a mi interpretación. No puede existir
duda alguna sobre el mensaje de Stanley en Ojos Bien Cerrados.
Los dirigentes misteriosos efectuaban ritos satánicos
antes de sus orgías. Una revisión más
detallada de la película nos revela además
que estas personas tienen la capacidad de manipular la realidad.
Desafortunadamente, Stanley falleció y el estudio
volvió a editar la película y jamás
sabremos lo que realmente quiso comunicar en Ojos Bien Cerrados.
Seguirá siendo una obra maestra modificada.
La última película que lleva el nombre de
Stanley es Inteligencia Artificial de Steven Spielberg.
Desafortunadamente
las maravillosas ideas de Stanley fueron consumidas y regurgitadas
por Spielberg en un sentimentalismo gris.
“
Sin importar lo vasta que pueda ser la oscuridad, debemos
proveer nuestra propia luz – Stanley Kubrick.
“Estoy seguro que usted es consciente del potencial extremadamente grave
de trauma social y desorientación causada por esta información.
No podemos publicarla sin los ajustes necesarios.” Heywood Floyd.
Dentro de la tradición de la Gran Obra alquímica existe la idea
que las iniciaciones, explicaciones y rituales de la alquimia aparecen incluidos
en un gran número de las grandes obras de arte. Se hace referencia a las
pirámides de Egipto y las grandes catedrales de Francia como los ‘libros
en piedra’. En otras palabras, estos edificios fueron construidos con un
conocimiento profundo que solamente un iniciado de la tradición alquímica
puede comprender realmente. Los grandes arquitectos y artistas, muchos de los
cuales fueron alquimistas, tenían una idea clara sobre lo que trataban
de trasmitir. Únicamente el observador de estas obras es el que se mantiene
en la oscuridad. Como lo revela el escritor y alquimista francés Fulcanelli
en su pieza maestra ‘El Misterio de las Catedrales’, las grandes
iglesias de Francia fueron construidas como parte de la Gran Obra. Ciertamente,
cualquiera que visite las catedrales de Europa, y especialmente las de Francia,
se marchará totalmente asombrado.
Pero ¿Cuál es el propósito de esta Gran Obra? La respuesta
a tan importante pregunta, de acuerdo con los alquimistas, es la transformación
del espíritu humano. Aunque es cierto que los símbolos y la geometría
de las catedrales fueron diseñadas de tal manera que únicamente
un iniciado verdadero en los misterios pudiese comprender su significado verdadero,
los constructores y creadores de la Gran Obra sabían que cualquiera que
experimentara las catedrales se alejaría transformado. Incluso aquellos
que no fueran iniciados, también se irían con una sensación
de asombro. La verdad es que incluso los ateístas radicales se sienten
asombrados y sorprendidos por la belleza de Notre Dame o la Catedral de Chartres.
En su libro El
Jorobado de Nuestra Señora, Víctor
Hugo trata este asunto con gran honestidad. Explica que
esta Gran Obra secreta de la transformación humana
aparece inscrita en esos ‘libros de piedra’ que
llamamos Catedrales del período medieval de la historia
europea. Sin embargo, Hugo dice que el nuevo Gran Libro
de la Naturaleza ya no aparece inscrito en los muros o
en las piedras de las iglesias. Esta nueva versión,
la versión moderna (fue en los 1800) de la Gran
Obra cambió de la forma simbólica a la palabra
escrita. Hugo sigue adelante identificando la obra de William
Shakespeare como una nueva versión de la Gran Obra. Él
relata que la Gran Obra que contiene el conocimiento alquímico
ancestral de la transformación humana aparece embebida
dentro de las obras escritas por el Bardo de Stratford.
Sin entrar en el tema de ‘¿quién fue
Shakespeare?’, aún podemos afirmar que existe
un gran misterio en torno al hombre que fue William Shakespeare
y las obras que le fueron, y le son atribuidas. Quienquiera
que hubiese sido Shakespeare, estaba embebido de conocimiento
esotérico y de los medios alquímicos. Víctor
Hugo tenía razón. Toda revisión minuciosa
de la obra de Shakespeare nos revela el mismo conocimiento
iniciático que aparece también en los muros
de las catedrales góticas. Muchos libros han tratado
este asunto. Nuevamente, al igual que las catedrales, las
obras de Shakespeare parecen transformar a la audiencia,
y ello sucede incluso si la mayoría no está familiarizada
con los secretos del conocimiento iniciático. Parece
que la Gran Obra produce un efecto incluso en las personas
que no tienen idea alguna sobre el tema. Los artistas que
lograron cumplir con la Gran Obra son los que continúan
vivos en nosotros hoy en día: Shakespeare, Da Vinci
y muchos otros. Tanto Shakespeare como las catedrales góticas
tienen esa capacidad de atraer a las diferentes capas de
la sociedad y la cultura. Ambos generan una pequeña
transformación en el interior del corazón
y la mente humana. Esa transformación nos hace comprender
a todos que podemos hacer cosas grandiosas y hermosas,
que somos más que simples animales. Ciertamente,
esta escuela iniciática pareciera indicar que la
transformación del espíritu humano de lo
barbárico a lo angélico puede llegar únicamente
a través de las grandes obras de arte.
Hace un tiempo
comencé a considerar esta idea de
la Gran Obra. Aunque la Gran Obra ha sido expresada en
piedra y posteriormente en la literatura ¿Cómo
podría expresarse hoy en día? Sin duda alguna
el tapiz de la comunicación humana ha cambiado radicalmente.
Al igual que una vez se basó en los simbolismos – y
más adelante se transformó en la palabra
escrita – ese modelo literario ha cambiado al cine,
a la televisión y a los ordenadores. De estas tres
formas nuevas de comunicación, el cine ha sido el
más obvio para atraer a alguien que desee crear
una versión moderna de la Gran Obra. Pero cuando
observé el panorama de la historia del cine, no
logré descubrir la Gran Obra en el cine. Al menos,
no al principio.
Comencé a mirar muchos clásicos para ver
si el director o el escritor trataban de trasmitirnos el
secreto de la transformación humana. Muchas películas
y productores de cine se aproximaron, en ocasiones, a explicar
los aspectos menores de la Gran Obra, pero finalmente todos
fallaron. Por supuesto, las obras de Orson Welles fueron
las más intrigantes. Pero en conclusión,
incluso éstas fracasaron en lograr la grandiosidad
que yo buscaba.
¿Acaso era posible que la Gran Obra nunca se hubiese
trasmitido por medio del cine? ¿Acaso el cine era
un medio demasiado profano para atraer a alguien del calibre
adecuado en mente y espíritu? Si llegara a considerarse,
exigiría casi un esfuerzo supra-humano contar con
talentos tan dispares en un solo productor/director. Se necesitaría
que esa persona conociera y comprendiera los conocimientos
de la alquimia, la astronomía, la antropología
y la verdadera historia de la raza humana. Además
de contar con una curiosidad insaciable, debería comprender
la naturaleza real de la condición humana y nuestro
lugar en el universo. Ese conocimiento debería estar
unido a las habilidades de producir/dirigir películas
y la perspicacia necesaria para sacar adelante el proyecto.
Comencé a comprender que quizá, en este punto,
mi búsqueda de la Gran Obra en el cine era posiblemente
vana.
Estaba en Francia,
investigando un libro que escribía
sobre el alquimista francés Fulcanelli cuando falleció Stanley
Kubrick. Los franceses, siempre comprometidos con la acción,
dedicaron las siguientes noches de su estación de
televisión pública, el Canal 3, a presentar
las películas de Stanley Kubrick. La Televisión
francesa cuenta con un mayor número de líneas
que la televisión de Estados Unidos. Esto le brinda
una resolución y color a la imagen que no podemos
esperar en EU excepto en DVD. Durante las siguientes noches,
miré algunas de las películas de Kubrick
que presentaron en el Canal 3. Comencé a comprender
que ningún director, posiblemente con la excepción
de Welles, contaba con el sentido de composición
e iluminación pictórica que poseía
Kubrick. Visualmente, sus películas eran increíblemente
sorprendentes y tenían la asombrosa capacidad de
mantenerse intactas a pesar del desgaste del tiempo.
Stanley Kubrick hizo 13 películas en 46 años.
Su primera película Fear and Desire (Temor y Deseo)
se creó en 1953, casi sin fondos. Se ha proyectado
muy raramente. Su última película: Ojos Bien
Cerrados se concluyó en 1999. Kubrick falleció tan
pronto terminó la edición.
Como siempre
fui un admirador de Kubrick, su muerte me afectó. Comencé a pensar en él y en
algunas de las muchas historias que había oído
sobre su vida. Era un muchacho judío de apariencia
extraña, desertor de la secundaria, del Bronx. Desarrolló un
interés temprano por la fotografía y pronto
resultó sacando fotografías para la Revista ‘Look’.
Posteriormente decidió convertirse en director de
cine. Después de concluir un par de documentales
interesantes, dirigió cinco películas comerciales
a lo largo de los 8 años siguientes. Este fue el
período de mayor producción de toda su vida.
Kubrick se marchó de Estados Unidos en 1961 y se
mudó a Inglaterra. Allí, informaron que vivió en
un extraño y viejo castillo con extensas tierras.
Jamás regresó a Estados Unidos. Robert Temple
me contó que Stanley estaba obsesionado con los
mementos de los Nazis. Escuché el rumor que Stanley
había incluido en su contrato con los Estudios Pinewood
una cláusula que establecía que los decorados
de 2001 no podrían destruirse durante el lapso de
dos años después de concluida la filmación.
Kubrick visitaba el estudio en altas horas de la noche,
siempre solo, y recorría los decorados con gran
lentitud. Finalmente, cuando estos se desmantelaron, se
rumoreó que Stanley entró en una profunda
depresión.
Existe también el famoso relato de Stephen King sobre
el teléfono que sonó en la mitad de la noche.
Cuando Stephen respondió, era Stanley que lo llamaba
desde Londres. Se encontraba en el set de ‘El Resplandor’ y
su voz sonaba ansiosa. ‘¿Tu crees en Dios?’ le
preguntó Stanley. Stephen aclaró su garganta
y le respondió ‘sí’. Stanley contestó con
brusquedad ‘Lo sabía’ y colgó.
King, quien claramente no comprendió lo que Stanley
hacía, repudió la película de Kubrick
sobre el libro de King.
Después de su muerte descubrí que existía
una versión fílmica de la Gran Obra y que ella
pertenecía a Stanley Kubrick. Eventualmente, llegué a
comprender que Stanley Kubrick había hecho la película
más grandiosa jamás creada. (Esto podría
disgustar a los admiradores de Orson Welles. Ciudadano Kane
es también una de las mejores películas que
existen. De hecho, fue mi favorita hasta que comencé a
descubrir la verdad que Stanley Kubrick había imbuido
en su pieza maestra 2001: Odisea del Espacio).
Empecé a comprender que Stanley Kubrick no era tan
solo un gran director, era el director de películas
más grandioso que haya existido alguna vez. Espero
poder revelarle, ¡oh amable lector!, que esta película,
2001: Odisea del Espacio, de hecho, evoca todos los aspectos
de la Gran Obra alquímica. 2001: Odisea del Espacio
es literalmente el ‘libro de la naturaleza’ para
el arte del cine. Espero probar que Kubrick hizo esto con
gran intención y que, en todo momento, sabía
lo que estaba haciendo.
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